Hoy te traigo tres claves para prevenir las cataratas: los ejercicios del palmeo, el asoleo y variar la distancia a la que miras (con una adaptación práctica muy sencilla que puedes incorporar a tu día a día).

 

Cómo practicar el ejercicio del palmeo

Relájate y pon las manos en forma de cuchara sin ejercer presión sobre los ojos.

Cierra los ojos y cúbrelos con las palmas de las manos. Los dedos deben cruzarse en ángulo recto sobre el centro de la frente.

No presiones la nariz para que puedas seguir respirando con facilidad e imagina lo negro que ves cada vez más negro.

Lo ideal es practicar esta técnica durante cinco o diez minutos seguidos, pero también es eficaz si se hace durante uno o dos minutos.

La variante ideal del palmeo y la más recomendable antes de ir a dormir es la posición de la pensadora, como se explica a continuación:

  • Siéntate en el fondo del asiento, sin tener una mesa delante.
  • Desabróchate los pantalones para estar más cómodo.
  • Inclínate hacia delante desde las caderas.
  • Apoya los codos en las rodillas, creando una continuidad entre los brazos, las rodillas y las piernas.

De este modo, relajarás la cabeza, el cuello, los hombros y la espalda; esto favorece la respiración abdominal y produce una relajación aún más profunda en todo el cuerpo.

Puedes practicar el palmeo varias veces al día, incluso en momentos perdidos, con la frecuencia y la duración que te resulten agradables y razonables.

Cómo practicar el ejercicio del asoleo

El asoleo consiste simplemente en mirar al sol con los ojos cerrados, moviendo la cara suavemente hacia los lados.

¡Lo puedes practicar incluso sin salir de casa! Si en algún momento del día tienes una ventana por la que entren rayos de sol directos, ábrela y practica este ejercicio como si estuvieras al exterior.

Si no hay sol, al menos mira hacia el cielo o las nubes parpadeando mucho para reducir la sensibilidad a la luz y hacer trabajar el iris y la pupila.

Hazlo entre diez y quince minutos al día, o menos si sientes que ya es suficiente. ¡Verás cómo te lo agradecen tus ojos!

Cómo variar la distancia a la que miras

Entrénate a mirar durante el día a varias distancias, sin fijar demasiado la vista en un punto determinado.

Con frecuencia abusamos de mirar de cerca (pantallas, libros, personas con las que hablamos, etc.).

Para compensar esto, si estás dentro de casa, mira de lejos desde una ventana abierta siempre que te sea posible.

Si trabajas delante de una pantalla, lo ideal es que posiciones el puesto de trabajo con la pared por detrás, de manera que puedas cambiar la vista de la pantalla hacia otras partes de la habitación, lo más lejos posible.

¡Ponte un post-it en la pantalla para recordar proyectar la mirada más allá muy a menudo mientras trabajas!

Beneficios de estas tres prácticas

Si haces los ejercicios de palmeo y asoleo y varías con frecuencia la distancia a la que miras, contribuirás a prevenir o reducir la presbicia y las cataratas.

¡Ánimo con la práctica y comparte los resultados que obtengas con otras personas y aquí en los comentarios!

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Importante:

Ni “Volver a Ver Claro” ni Ainhoa de Federico realizan diagnósticos o prescriben tratamientos, lentes ni operaciones, los cuales están reservados a la profesión médica. Las prácticas de visión natural no sustituyen las figuras del oftalmólogo o el óptico, tratándose de una opción complementaria. Las opiniones y prácticas aquí expresadas han mostrado resultados positivos en gran cantidad de casos, resultando ser una opción de corrección visual útil y eficaz, aunque bajo ningún concepto implican una garantía de resultados. La práctica y la aplicación quedan bajo la responsabilidad de los participantes. Consulta a tu médico cuantas veces sea necesario.

 

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