Sácale el máximo partido a las dos herramientas estrella para mejorar tu vista de manera natural: los ejercicios del palmeo y el asoleo, con muchas otras prácticas relacionadas.

Al aplicar todos estos consejos y ejercicios durante 30 días, ¡prepárate a sentir toda una transformación en tus ojos y en tu visión!

Aquí tienes el vídeo con las prácticas en profundidad; en el resto del artículo podrás leer todos los detalles.

El ejercicio del palmeo: ¿por qué es tan esencial en la mejora de la vista?

El palmeo es un ejercicio de relajación ocular que permite mejorar la visión naturalmente al reducir la tensión en los músculos del ojo.

Para comprender cómo funciona el palmeo, es necesario entender la anatomía del ojo y cómo se produce el enfoque visual.

El ojo humano puede compararse a un proyector, cuyo enfoque se puede ajustar por la distancia al objeto y la rotación de la lente.

Al igual que un proyector, el ojo tiene dos mecanismos de enfoque.

El primero está controlado por el cristalino, una lente natural rodeada por los músculos intraoculares (ciliares), que ajustan su forma para permitirnos ver de cerca o de lejos.

El segundo mecanismo está controlado por los músculos extraoculares, que cambian la forma del ojo para enfocar la luz en la retina.

Fue el oftalmólogo estadounidense William Bates quien descubrió que la función de los músculos extraoculares también influye en el enfoque.

Según Bates, diferentes errores de refracción como la miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia son causados por la tensión constante en estos músculos.

La miopía, caracterizada por un ojo más largo, es causada por la tensión constante en los músculos oblicuos.

La hipermetropía, por otro lado, se produce cuando los músculos rectos están constantemente tensos, lo que da como resultado un ojo más corto.

En el caso del astigmatismo, la córnea se deforma debido a las tensiones irregulares en los músculos rectos.

La presbicia o vista cansada se atribuye a la rigidez del cristalino. Sin embargo, Bates argumenta que la causa real es la rigidez de los músculos ciliares que controlan el cristalino.

El palmeo es una técnica efectiva para relajar los ojos y mejorar el enfoque, y por lo tanto, permitir que los diferentes músculos oculares realicen mejor su función de enfocar.

Cómo practicar el palmeo, primer ejercicio para mejorar tu visión naturalmente

Se recomienda practicar el palmeo al menos un minuto en cada sesión.

Algunas personas lo practican hasta media hora o incluso una hora.

Es recomendable comenzar de manera progresiva con lo que te resulte cómodo y agregando minutos cada vez que practiques (en caso de glaucoma, no deben superarse los 7 minutos por sesión).

Para practicar el palmeo, primero debes relajar tus manos, por ejemplo, sacudiéndolas. Si tus manos están tensas, la tensión se transferirá a tus ojos.

Aprende el ejercicio más fundamental de la visión natural

Una vez que tus manos están relajadas, colócalas en forma de cucharita. Luego, cruza los dedos y colócalos en tu frente, en lo que sería tu «tercer ojo».

Con las palmas de las manos, haz oclusión alrededor de las cuencas oculares. Si tienes los ojos abiertos, deberías notar que apenas entra luz. Asegúrate de mantener los ojos cerrados y relajados durante el proceso.

Es importante no taparte la nariz durante el palmeo. Si no respiras bien, se dificultará la relajación y la oxigenación del cerebro y los ojos. Ten en cuenta que el cerebro y los ojos consumen el 25 % del oxígeno del organismo.

Idealmente, deberías practicar el palmeo tres veces al día, y especialmente antes de dormir. Los ojos no se relajan espontáneamente por la noche, por lo que relajarlos antes de dormir puede ser muy beneficioso para tu visión.

Una recomendación importante es no aguantar el peso de los brazos mientras practicas el palmeo, ya que esto puede generar tensión en los hombros y el cuello, lo cual repercute en los ojos.

Puedes apoyar los codos en una mesa o tus rodillas, lo que aumenta la relajación. Practica todos los días y observa la relajación en los músculos de tus ojos y el aumento de tu bienestar general.

Presta atención a las mejoras que podrás experimentar: quizá veas con más nitidez o percibas mejor los colores, la profundidad, las texturas, el movimiento…

Palmeo combinado con gimnasia para los ojos

Para mayor comodidad durante el ejercicio, puedes apoyar tus codos en las rodillas; te recomiendo imaginarte en la oscuridad total para aumentar la relajación.

En medio de los ejercicios de palmeo, realizarás movimientos oculares para ejercitar los ojos.

Estos movimientos deben hacerse de manera lenta y cómoda, sin esfuerzos y sin tratar de enfocar.

Primeramente, mientras mantienes tus ojos abiertos y relajados, mira hacia arriba y abajo tres veces, de manera lenta y cómoda.

Tras esta serie de movimientos, retorna al palmeo para descansar los ojos.

A continuación, mira de izquierda a derecha de tu campo de visión tres veces, lentamente y sin forzar la vista.

Después haz de nuevo el palmeo, imaginando el negro cada vez más negro y manteniendo una respiración tranquila para continuar relajando los ojos.

Ahora practica movimientos oculares diagonales. Mira desde el ángulo superior derecho de tu campo de visión al ángulo inferior izquierdo tres veces.

Tras ello, como en los anteriores ejercicios, retoma el palmeo.

Seguidamente, mira desde el ángulo superior izquierdo al ángulo inferior derecho tres veces. Después, vuelve a hacer palmeo.

Estos ejercicios de gimnasia ocular son beneficiosos para tonificar los músculos que controlan el movimiento y la focalización de los ojos.

Practicarlos en un estado de conciencia relajada ayuda a mejorar la vista, aclarar los ojos y eliminar el enrojecimiento o irritación ocular.

Palmeo con ejercicio de convergencia ocular

También puedes combinar la técnica del palmeo con ejercicios de convergencia.

Este ejercicio consiste en seguir con los ojos el movimiento de tu pulgar mientras lo alejas y acercas a tu nariz.

Puedes realizarlo de tres a cinco veces seguidas y terminar con palmeo para relajar los ojos.

La duración del palmeo final es flexible, de uno a diez minutos, según lo que te resulte agradable y razonable. Ese tiempo le será muy beneficioso a tus ojos.

Este ejercicio mejora la convergencia y equilibra el funcionamiento de ambos ojos, lo cual te permite ver mejor.

Además, aumenta la irrigación sanguínea ocular, lo cual elimina las toxinas y enriquece la nutrición de los ojos.

Palmeo con ejercicios de visualización, memoria e imaginación

Recuerda que el propósito principal del palmeo es relajar los ojos, siendo la relajación la primera clave de la mejora de la vista por medios naturales.

Puedes optimizar aún más esta experiencia utilizando visualizaciones o afirmaciones positivas en combinación con el palmeo, lo que puede tener un efecto benéfico y relajante, y ayudarte a programar tu mente para ver mejor y dormir mejor.

Cuando decidas terminar la sesión de palmeo, es importante hacerlo suavemente.

Puedes empezar manteniendo los ojos cerrados y las palmas sobre los ojos, y poco a poco ir incorporándote y retirando las manos de tus ojos, milímetro a milímetro.

Mientras mantienes los ojos cerrados y vas retirando tus manos, observa los colores que aparecen en los párpados de tus ojos.

Estos pueden variar desde el rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, hasta el violeta. Obsérvalos y verás cómo cambian hasta que tus manos estén lo suficientemente alejadas y los colores ya no cambien.

Una vez que hayas retirado completamente las manos, puedes realizar un ejercicio de memoria visual.

Este ejercicio consiste en abrir los ojos por un instante, tomar una «fotografía instantánea», cerrar los ojos nuevamente y recordar lo que has visto durante tanto tiempo como te sea posible.

Este ejercicio entrena la memoria y la imaginación, dos procesos íntimamente vinculados con la visión.

Después de tomar varias «fotografías instantáneas», termina el palmeo con una serie de pestañeos rápidos, como si tus párpados fueran las alas de una mariposa.

Este parpadeo final lubrica tus ojos y permite que se vuelvan a acostumbrar a la luz.

El ejercicio del palmeo para los ojos, con todo detalle

El palmeo es preferible a usar una máscara o un antifaz, ya que estos no proporcionan el calor de las manos que contribuye a la relajación.

Es útil complementar este ejercicio con música relajante, velas aromáticas y recuerdos positivos que te ayuden a imaginar y recordar momentos felices.

Durante el palmeo, es esencial mantener una buena respiración, ya que los ojos consumen una gran cantidad de oxígeno. Asegúrate de que tu respiración sea profunda.

El palmeo puede realizarse en diferentes posiciones: sentado, tumbado, o incluso en el baño.

En caso de hacerlo en posición acostada, presta atención para que los brazos no caigan hacia los lados.

Se sugiere poner un cojín sobre el pecho para apoyar los codos y evitar la tensión muscular, o atar un pañuelo o cinturón alrededor de los codos para sostenerlos.

Es normal sentir estiramientos en los músculos de los ojos durante el proceso, ya que se están relajando y liberando tensiones ocasionadas por problemas visuales como la miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia.

No se recomienda realizar el palmeo con lentes de contacto o gafas puestas, ya que esto podría causar lesiones.

Después de hacer palmeo, se sugiere evitar ponerse las gafas o lentillas inmediatamente, para permitir que los ojos se acostumbren a ver bien sin ellas.

El objetivo del palmeo es proporcionar oscuridad y calor a los ojos. Las manos se mantienen quietas durante el proceso y no se aplica presión en el ojo.

Los dedos se colocan en la frente, mientras que las palmas cubren los ojos.

El palmeo es beneficioso para todos los problemas oculares, como la fotofobia, moscas volantes, fatiga visual, ojo seco, ojo irritado, miopía, astigmatismo, presbicia, hipermetropía, ambliopía, estrabismo, glaucoma, desprendimiento de retina, degeneración macular, cataratas, queratocono y todos los demás.

En caso de glaucoma, se recomienda hacer sesiones más cortas de palmeo, como máximo de 7 minutos.

En caso de desprendimiento de retina o desprendimiento de vítreo, se aconseja hacer el palmeo siempre con la cabeza erguida.

Esta técnica es ideal para personas de todas las edades, incluyendo niños y personas mayores. Si te has operado de los ojos, también la puedes practicar si ya terminó tu periodo de rehabilitación.

El palmeo puede generar sensaciones inhabituales en los ojos o incluso dolores de cabeza o náuseas al principio.

Estos síntomas suelen ser una señal de que el cuerpo está haciendo cambios para mejorar la visión, y generalmente desaparecen con el tiempo.

Para aquellos que usan mucho las pantallas o realizan mucho trabajo de lectura, el palmeo es especialmente útil, ya que estas actividades suelen poner los ojos en tensión.

En estos casos, es importante combinar el palmeo con la mirada a lo lejos, ya sea saliendo al aire libre o proyectando tu visión a las esquinas más lejanas de la habitación donde te encuentres.

El palmeo beneficia la visión periférica, ya que al relajar los ojos, permite un mejor funcionamiento de todos los componentes visuales, incluyendo los responsables de la visión periférica.

Respecto al tiempo necesario para experimentar los beneficios del palmeo, depende de cada individuo y de su condición ocular.

Algunas personas pueden notar mejorías en pocos días, mientras que otras pueden necesitar varias semanas. Es importante ser paciente y constante con la práctica.

La importancia del sol para ver bien

Tus ojos necesitan luz para funcionar correctamente, y la cantidad de luz influye en cómo percibes el mundo.

Cuando está oscuro, la pupila se dilata para captar más luz, estimulando una parte más grande de la retina, que es mayor que la fóvea.

La fóvea es una pequeña área de la retina, de 2 mm por 2 mm, que tiene la mayor concentración de conos.

Los conos son las células fotosensibles que captan el color y la precisión de las formas. Con los conos, vemos de manera más nítida.

El resto de la retina contiene bastones, que aumentan a medida que nos alejamos de la fóvea y la mácula.

Los bastones captan la estructura general, el movimiento y los contrastes de luz, pero no ven tan nítidamente como los conos.

Por lo tanto, en condiciones de mucha luz, la pupila se contrae y utilizamos más la visión foveal, lo que nos permite ver de una manera más precisa.

Cuando hay poca luz, la pupila se dilata para captar la luz existente, y los bastones están más activos, proporcionando una visión menos clara.

La luz solar es más intensa que cualquier luz artificial y también tiene propiedades beneficiosas para los ojos y estimula la regeneración de la retina.

En particular, la luz solar rojiza, como la del atardecer o el amanecer, protege de frecuencias más cortas y potencialmente dañinas, como la luz azul, violeta e incluso ultravioleta.

Los contrastes entre luz y sombra al aire libre permiten la regeneración de la rodopsina y otros enzimas que contribuyen a percibir los colores con nitidez.

Además, al penetrar por tus ojos, que son la parte más transparente de tu cuerpo, la luz solar optimiza la síntesis de vitamina D.

Recientes descubrimientos científicos sugieren que sintetizamos mucha más vitamina D a través de la luz que entra por los ojos que por la piel.

Por lo tanto, la luz solar es muy beneficiosa para la salud y es indispensable para el correcto funcionamiento de tus ojos.

Cómo practicar el asoleo, segundo ejercicio para mejorar tu vista naturalmente

El ejercicio del «asoleo» es otra de las técnicas fundamentales para mejorar tu vista de manera natural.

El sol es beneficioso para la vista, aunque puede ser dañino si no se toman las precauciones adecuadas.

En primer lugar, nunca debes mirar directamente al sol durante un eclipse, ya que los rayos ultravioleta pueden dañar tu retina y ocasionar ceguera.

Durante los primeros 10 minutos del amanecer y los 10 últimos de la puesta de sol, con el sol a nivel del mar (no detrás de montañas o edificios), puedes mirar directamente al sol y es sumamente beneficioso para tu retina y tus ojos en general.

Estos son los momentos del día cuando hay más luz roja, que es reparadora para la retina y ayuda a fortalecerla contra la luz azul, violeta y ultravioleta.

Aparte de estos dos momentos, la regla general es que se debe evitar mirar directamente el sol. En cambio, podrás nutrir tu vista con el sol manteniendo los ojos cerrados.

Es importante no tener cristales de por medio, excepto si llevas lentes intraoculares.

Si estás en casa, es recomendable abrir la ventana para que puedas recibir todas las frecuencias de la luz solar, a menos que haga mucho frío al exterior.

Para practicar el asoleo, orienta tu cara hacia el sol con los ojos cerrados.

Gira suavemente la cabeza de un lado a otro para permitir que los rayos del sol estimulen diferentes áreas de la retina y para variar entre la sombra y el sol.

El calor del sol relajará los músculos de tus ojos, la luz hará que tu pupila tienda a cerrarse, incluso con los ojos cerrados, y la luz solar estimulará tu retina.

Caleidoscopio interior, sándwiches y rallar los ojos

Una divertida variante del asoleo es el llamado «caleidoscopio interior«.

Con los ojos cerrados orientados hacia el sol, separa los dedos y pásalos muy cerca de tus párpados cerrados.

Verás cómo se forman distintas formas y colores, creando un efecto similar al de un caleidoscopio.

Esta técnica permite que la pupila se abra y se cierre repetidamente a medida que pasas de la luz a la sombra.

Se recomienda alternar esta técnica con el palmeo, haciendo lo que llamamos «sándwiches»: un palmeo, un asoleo y otro palmeo.

Esta combinación de técnicas es beneficiosa para todos, pero particularmente útil para las personas con glaucoma.

En otra variante del asoleo, llamada “rallar los ojos”, colocarás una hoja escrita o impresa entre tus ojos y el sol.

Con el papel cerca de tu cara, puedes moverlo o bien mover los ojos para crear un contraste de luz y sombra, lo que a su vez estimula la apertura y el cierre de la pupila.

Estas tres variantes del asoleo son particularmente útiles para estimular la pupila y nutrir la retina, lo que mejorará el estado de tus ojos y tu visión.

Cómo cielear en días soleados y nubear en días cubiertos

«Cielear» es una práctica que puedes realizar en un día en que el cielo esté despejado.

A diferencia del asoleo, donde cierras los ojos y te expones al sol, al cielear mantienes los ojos abiertos y miras al cielo, evitando mirar directamente al sol.

Si pasas mucho tiempo en interiores y tus pupilas están dilatadas, es probable que sientas cierta sensibilidad debido a la gran cantidad de luz.

Si sientes demasiada luz, simplemente parpadea mucho mientras miras al cielo. Esto estimula la producción de lágrimas y ayuda a limpiar y regenerar tus ojos.

Utiliza tu sentido común al cielear. Si la luz se vuelve demasiado intensa, tómate un descanso, parpadea y encuentra un lugar con sombra. Pero durante unos minutos, intenta mirar al cielo lo más ampliamente posible.

Esta práctica ayuda a estimular la retina con un espectro completo de luz solar sin mirar directamente al sol.

En días nublados, puedes practicar una variante que llamamos «nubear«. Esto implica mirar a las nubes con los ojos abiertos.

Si las nubes son muy blancas y la luz parece demasiado intensa, parpadea tanto como sea necesario.

Aunque las nubes filtran parte de la luz solar, todavía captas un espectro más completo de luz que cuando estás en interiores.

Por lo tanto, nubear es también un excelente estímulo para la vista y los ojos, ayuda a regenerar la retina y contribuye a mantener la salud ocular.

Gafas de sol: ¿cuándo sí y cuándo no?

Usar gafas de sol de manera constante no es beneficioso para tu salud visual y puede suponer una barrera para la estimulación y nutrición de tus ojos.

A excepción de situaciones específicas, como esquiar en la nieve, estar en el desierto o en la playa (si hay reflejos muy intensos en el agua), conducir con el sol de frente o ser piloto de avión, es preferible evitar el uso de gafas de sol.

Las gafas de sol también limitan la síntesis de vitamina D, lo que puede causar problemas a largo plazo.

Además, usar constantemente gafas de sol mantiene tus pupilas dilatadas, lo que resulta en una visión de peor calidad.

El iris, ese músculo colorido de tus ojos que controla el tamaño de la pupila en función de la cantidad de luz solar, puede volverse perezoso si está constantemente abierto.

Es importante que los ojos hagan ejercicio, experimentando contrastes de luz y sombra y cambios en la intensidad de la luz, para que el iris se mantenga activo y tu visión funcione mejor.

Un estudio australiano con poblaciones aborígenes demostró otro inconveniente del uso excesivo de gafas de sol.

Los ojos nos proporcionan información sobre la luz solar, permitiendo que tu organismo se adapte a su intensidad.

Este estudio concluyó que las gafas de sol pueden alterar esta información, resultando en problemas como quemaduras y cáncer de piel.

Por lo tanto, salvo en situaciones específicas, es recomendable no usar gafas de sol.

Si tienes sensibilidad a la luz, también es posible que sea debido al uso excesivo de gafas de sol, lo que quizá haya inhibido tu capacidad natural para ajustar la cantidad de luz que entra en tus ojos.

Existen alternativas a las gafas de sol cuando te molesta la luz solar, como ponerte a la sombra, llevar un sombrero o visera, o usar gafas estenopeicas.

Las gafas estenopeicas son una alternativa efectiva a las gafas de sol. Aunque bloquean el exceso de brillo, permiten la entrada del espectro completo de la luz solar a través de sus pequeños agujeros.

Estos agujeros no están cubiertos por cristal ni ningún otro material, permitiendo así que tus ojos reciban información completa sobre la hora del día y la tonalidad actual del sol.

Las gafas estenopeicas se presentan en una variedad de diseños atractivos, con muchos modelos y colores disponibles.

Se pueden conseguir fácilmente y a bajo precio por Internet (Amazon, Mercado Libre, etc.). Incluso las más baratas ya son funcionales.

Más trucos para mejorar tu vista naturalmente con el sol

Pasamos mucho tiempo en entornos con luces artificiales, lo que puede limitar tu exposición a diferentes espectros de luz.

Las luces halógenas incandescentes de interior, por ejemplo, tienen una proporción más roja que la luz solar, mientras que las luces LED, que son las más comunes hoy en día por su eficiencia energética, presentan una dominante de luz azul.

El problema no es que la luz roja sea buena y la luz azul sea mala, o viceversa. El problema radica en el tipo de luz a la que estamos expuestos y a qué hora del día.

La luz azul es beneficiosa durante el mediodía, ya que se ha demostrado que previene la miopía. Esto ha llevado a escuelas en Australia y Japón a permitir que los niños jueguen al aire libre al mediodía para beneficiarse de esta luz.

La luz roja también es beneficiosa, especialmente a primera hora de la mañana. Ayuda a las mitocondrias a producir más energía, beneficia tu retina, y previene la degeneración macular y la presbicia.

Una retina expuesta a la luz roja por la mañana es una retina que se repara y se fortalece.

Sin embargo, la exposición a exceso de luz azul, violeta y ultravioleta, especialmente fuera de hora, puede causar que se desgaste.

Lo ideal es recibir luz solar, ya que tu organismo se ha ajustado para aprovechar las proporciones e intensidades de luz natural durante el día.

También es importante darle a tus ojos un descanso del sol y retirarte cuando tus sensaciones te indiquen que ya es suficiente.

Se recomienda pasar al menos 15 minutos al sol cada día, en momentos en que el sol sea agradable.

Cómo proteger tus ojos y tu vista del uso excesivo de pantallas y la escasa exposición al sol

Desde el siglo XX, hemos estado más expuestos a pantallas de ordenadores, tablets y teléfonos, que emiten mucha luz LED.

Esto tiene ventajas, como la capacidad de comunicarse con gente de todo el mundo, pero también tiene desventajas, como el posible deterioro de la vista debido al exceso de luz azul.

La buena noticia es que puedes proteger tus ojos y tu vista del uso excesivo de pantallas y la escasa exposición al sol.

Algunas personas compran gafas amarillas o filtros de luz azul para sus dispositivos, pero la mejor opción es permitir que los ojos estén libres y se expongan a la luz natural.

En lugar de usar gafas, puedes poner un filtro en la pantalla del dispositivo. Hay varios filtros disponibles por Internet, tanto físicos como virtuales.

Un filtro virtual popular es f.lux, que cambia la tonalidad del color de la pantalla para alinearse con la luz solar.

Durante el día, la pantalla se vuelve más azul, pero por la tarde se vuelve más anaranjada o rojiza, lo que puede ayudar a preservar la retina.

También existen filtros físicos de pantallas, como los de la marca Reticare.

Además, se puede usar una lámpara de sal para la noche, que emite una luz relajante y libera iones negativos.

Las bombillas incandescentes y halógenas, aunque no se usan tanto porque consumen más energía, son mejores para los ojos que las bombillas LED.

Estas bombillas emiten un tipo de luz que es más agradable y menos dañina para la vista, especialmente si se realiza trabajo que requiere concentración visual, pero cada vez son más difíciles de encontrar.

También hay luces LED que pueden variar los colores para imitar el espectro completo de la luz solar.

Aunque son más caras inicialmente, su vida útil más larga y su eficiencia energética hacen que valga la pena invertir en ellas para cuidar tus ojos.

Estas bombillas pueden programarse para emitir una luz más azul durante el día y una luz más roja durante la noche, lo que puede aliviar la tensión en los ojos y mantener en sintonía el ritmo circadiano natural del cuerpo.

Beneficios detallados del sol para la visión y la salud en general

Sabemos que la vida en la tierra es posible gracias a la luz solar.

Nos encontramos a la distancia exacta del sol que permite que se puedan llevar a cabo los procesos biológicos y fisiológicos necesarios para la vida.

La luz solar no solo es crucial para el desarrollo de la vida, sino que también tiene un impacto significativo en tu salud y bienestar.

Tomar 15 minutos de sol todos los días puede mejorar tu estado de ánimo.

La luz solar nos permite sintetizar vitamina D, lo que desempeña un papel vital en los procesos fisiológicos y en la salud en general.

Esta vitamina contribuye a fortalecer tus huesos y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

La luz solar también puede afectar notablemente tu estado emocional.

Se ha observado que los países con menos luz solar, como los de Escandinavia, tienen tasas de suicidio más altas.

Esto se atribuye a los patrones de luz solar irregulares que experimentan, con largos periodos de luz y oscuridad.

En cambio, quienes vivimos en países donde la luz solar está más presente, generalmente nos sentimos más felices y tenemos una mejor salud.

Como se mencionaba antes, investigaciones recientes han demostrado que la vitamina D se sintetiza principalmente gracias a la luz solar que penetra a través de los ojos.

Los ojos, siendo partes transparentes del cuerpo, permiten la entrada de la luz solar.

Además, la melanina que tenemos cerca del nervio óptico, en la retina, desempeña una función vital para generar energía.

La luz solar también relaja los músculos de los ojos, contribuyendo al buen estado de tu visión.

A lo largo del día, la tonalidad de la luz solar cambia debido al movimiento de la tierra alrededor del sol.

Estos cambios de tonalidad son cruciales para tu sistema nervioso y tus ojos.

Tu cuerpo se alinea con el ciclo circadiano de la luz solar, permitiéndote distinguir entre el día y la noche y ajustar tus actividades y sueño en consecuencia.

Las interrupciones en este ciclo circadiano, como las que ocurren durante los viajes transatlánticos, pueden llevar al desajuste conocido como jet lag.

Sin embargo, con la exposición continua a la luz solar y sus cambiantes matices de color, tu ciclo circadiano puede regularse nuevamente.

En resumen, la luz solar es vital para tu bienestar general y salud visual. Te permite sintetizar vitamina D, fortalecer tus huesos, mejorar tu estado de ánimo, regular tus ritmos circadianos y mantener una buena visión.

El asoleo y el palmeo, ejercicios estrella de la Visión Natural

Tanto el asoleo como el palmeo son beneficiosos para todos los problemas visuales.

Son los ejercicios estrella de la Visión Natural y se recomienda practicarlos regularmente.

Tus ojos necesitan relajación, movimiento, atención a los detalles, oxigenación, hidratación, nutrición, desintoxicación, estimulación y contraste.

Estos principios fundamentales se pueden conseguir con estas dos técnicas combinadas con otros hábitos saludables: respira profundamente, parpadea, mira a lo lejos, ríe, llora, estírate, bosteza, duerme en la oscuridad

No importa el problema de la visión que tengas, si te has operado o no, ni tu edad: el palmeo y el asoleo son fundamentales para ti.

¡Practícalos y disfruta de todos sus beneficios en tu visión y en tu vida día a día!

Nota: Ni «Volver a Ver Claro» ni Ainhoa de Federico realizan diagnósticos o prescriben tratamientos, lentes ni operaciones, los cuales están reservados a la profesión médica. Las prácticas de visión natural no sustituyen las figuras del oftalmólogo o el óptico, tratándose de una opción complementaria. Las opiniones y prácticas aquí expresadas han mostrado resultados positivos en gran cantidad de casos, resultando ser una opción de corrección visual útil y eficaz, aunque bajo ningún concepto implican una garantía de resultados. La práctica y la aplicación quedan bajo la responsabilidad de los participantes. Consulta a tu médico cuantas veces sea necesario.

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