¿Quieres aprender una nueva técnica sencilla e ideal para mejorar tu visión de manera natural? ¡Vamos allá! Te voy a explicar el asoleo, compañero ideal del palmeo, del cual te hablaba hace unos días. Entre los dos constituyen los cimientos de la visión natural. Como su nombre indica, el asoleo permite aprovechar los beneficios del sol para tus ojos. Una vez explicado este ejercicio, te contaré alguna cosita más que puedes hacer aprovechando la luz solar.

El asoleo consiste simplemente en mirar al sol con los ojos cerrados. ¡Lo puedes practicar incluso sin salir de casa! Si en algún momento del día tienes una ventana por la que entren rayos de sol directos, ábrela, orienta la cara hacia el sol con los ojos cerrados, muévela suavemente hacia los lados y disfruta. Si puedes salir a practicarlo al jardín, a la terraza o al aire libre, ¡mejor que mejor!

Con el asoleo se favorece la síntesis de la vitamina D, que es fundamental para la retina. Dicha vitamina permite además la fijación del calcio y desempeña importantes funciones en el sistema nervioso, muscular e inmunitario. Además, estimula la retina y relaja los ojos. Si no hay sol, al menos mira hacia el cielo o las nubes parpadeando mucho para reducir la sensibilidad a la luz y hacer trabajar el iris y la pupila. Hazlo entre diez y quince minutos al día, ¡verás cómo te lo agradecen tus ojos!

En general, es importante exponerte a menudo a la luz solar y salir al aire libre. Al salir, aprovecha para mirar objetos en movimiento a diferentes distancias bajo la luz natural. Si haces una salida con familia o amigos al campo o a la playa, por ejemplo, puedes combinar los cuidados de tus propios ojos con la diversión: para ello, nada mejor que jugar con pelotas de cualquier tamaño. Puedes hacer deporte o bien lanzarlas tranquilamente y seguirlas con los ojos; estarás ofreciendo un excelente ejercicio a los músculos de los ojos, ¡y ya verás cómo te lo agradecen!

Ahora, cuéntame, ¿qué beneficios de la luz del sol en tus ojos has notado ya?

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